La Guerra para que sirve
La guerra es para la humanidad lo mismo que la enfermedad para la salud, o el pecado para el alma. Es destrucción y estrago, y ataca el alma y el cuerpo, a los individuos y a la colectividad.
Según Einstein, el hombre tiene necesidad de odiar y destruiry y la guerra lo satisface. Pero no es así. La mayoría de los hombres, pueblos enteros, no demuestran esta necesidad. O bien la reprimen. La razón y la religión la condenan.
Cuando Benedicto XV dijo que la guerra era una «inútil destrucción», dio la definición más exacta.
La idea de la inutilidad de la guerra fue repetida por Pio XII en 1951: «Todos han manifestado con la misma enérgica claridad su horror a la guerra, su convicción de que ésta no es, y ahora menos que nunca, un medio adecuado para resolver los conflictos y para restablecer la justicia, que se obtiene sólo a través de acuerdos libres y lealmente aceptados. Podría darse el caso de guerras populares –en el sentido de que éstas responden a los votos y a la voluntad de la población-. Tendría lugar sólo en el caso de una flagrante injusticia,sumamente destructora de los bienes esenciales de un pueblo. Una injusticia de tal magnitud que llevara a sublevar la conciencia de toda una nación
Así como la peste sirve para apestar, el hambre para hambrear, de la misma manera la guerra sirve para matar y por añadidura, destruye los medios para la vida. Es una industria funeraria. Una fábrica de ruina.
Sólo un loco puede pensar que se obtiene un beneficio de una destrucción: es como pretender obtener la salud mediante un envenenamiento, o la energía después de una pulmonía. El mal produce mal, como la palmera produce dátiles. Y la realidad demuestra, también en este campo, la inconsistencia práctica del maquiavélico aforisma según el cual «el fin justifica los medios».
El fin puede ser la justicia, la libertad, el honor, el pan, pero los medios producen tal destrucción del pan, del honor, de la libertad y de la justicia, que además de destruir la vida humana, entre ellas la de mujeres, niños, ancianos, inocentes de todo tipo, se anula trágicamente el mismo fin propuesto de antemano.
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